El proceso de urbanización en España ha sufrido una gran transformación durante la historia. Se puede definir el proceso de urbanización como la transformación de una tierra rural para el uso urbano, pero influido siempre por cambios en el poblamiento, cambios como: Concentración en las ciudades, multiplicación de los núcleos urbanos, especialización el sector secundario y terciario de las ciudades, potenciación de la ciudad como organizadora del entorno socioeconómico y la transformación del paisaje urbano. En España este proceso se puede considerar que comienza con las colonizaciones de griegos y romanos y, por es hacemos distinción en diferentes etapas temporales: La primera etapa es la URBANIZACIÓN PREINDUSTRIAL. Hasta la revolución industrial la urbanización fue modesta, las ciudades tenían hasta 25.000 habitantes, pero pocas superaban esas cifras. Los factores que favorecían el crecimiento de las ciudades en esta etapa eran muy diversos. El factor estratégico militar era muy extendido, ya que las ciudades se solían colocar en un alto o a orillas de un río para que su defensa fuera más fácil. Pero además había otros factores que también influyeron, como el político administrativo, económicos y religiosos. Los orígenes de las ciudades españolas datan de la colonización griega y fenicia de la costa mediterránea. Pero la etapa más importante es la de la Romanización, ya que es la base del nuestro urbanismo actual y posteriormente se producirá la desurbanización, con la invasión de los pueblos germánicos. Durante la edad media se producirá una nueva fase de urbanización, condicionado la estancia musulmana en la península y por la formación de los reinos cristianos en esta época. Durante la edad moderna, la urbanización experimentó vaivenes por las épocas de bonanza y de crisis. Durante el siglo XVI se vivió un desarrollo en este aspecto, el siglo XVII de estancamiento y en el XVIII de revitalización de la urbanización. La segunda etapa es la URBANIZACIÓN INDUSTRIAL. El proceso comienza a mediados del siglo XIX hasta la crisis del 1975. Un hecho muy importante que realzó la urbanización en esta etapa fue la elección de las capitales de provincias llevada a cabo por Javier de Burgos. Algunas cifras que corroboran estos hechos es que hasta mediados del siglo XIX solo vivían en las ciudades el 24% de la población y en 1900 la población urbana era de 6 millones, un 28% de la población. Pocas ciudades superaban los 100.000 habitantes. Se produce una ralentización de la urbanización entre 1930 y 1959 por la guerra civil y la posguerra. De 1959 a 1975 se experimenta el mayor crecimiento del siglo, el 70% de población urbana. Este crecimiento es debido por tres acontecimientos: La industrialización que contribuyó con el éxodo rural, el baby boom, durante esta época se registran un gran número de nacimientos y el fomento del turismo y de las zonas turísticas. La última etapa es la URBANIZACIÓN POST INDUSTRIAL. Esta etapa data desde el 1975 hasta la actualidad. Continúa el crecimiento, pero es más lento y con carácter metropolitano, ya que crecen las ciudades medianas y pequeñas, próximas a las grandes urbes. Dentro de esta etapa, se pueden distinguir varias etapas de crecimiento. En la primera etapa se dan dos procesos: De estabilización, pero sigue creciendo y el segundo es de perdida de población por la crisis industrial. En la segunda etapa, cambian los factores de urbanización, las zonas industriales siguen perdiendo población o se estabilizan, las zonas de industrias de alta tecnología atraen a poca población, las actividades terciarias ganan importancia como factor de urbanización, se diferencian tres zonas: zonas de localización de sedes de grandes empresas, zonas turísticas y zonas menos pobladas se desarrolla el terciario administrativo, como por ejemplo en las capitales de provincias. Se frena el crecimiento de grandes ciudades y crecen las pequeñas. Se produce una dispersión de la urbanización producida por: La descentralización administrativa y descentralización económica y la apuesta de la UE por la cohesión económica.
Concentración en las ciudades, multiplicación de los núcleos urbanos, especialización el sector secundario y terciario de las ciudades, potenciación de la ciudad como organizadora del entorno socioeconómico y la transformación del paisaje urbano.
En España este proceso se puede considerar que comienza con las colonizaciones de griegos y romanos y, por es hacemos distinción en diferentes etapas temporales:
La primera etapa es la URBANIZACIÓN PREINDUSTRIAL. Hasta la revolución industrial la urbanización fue modesta, las ciudades tenían hasta 25.000 habitantes, pero pocas superaban esas cifras.
Los factores que favorecían el crecimiento de las ciudades en esta etapa eran muy diversos.
El factor estratégico militar era muy extendido, ya que las ciudades se solían colocar en un alto o a orillas de un río para que su defensa fuera más fácil.
Pero además había otros factores que también influyeron, como el político administrativo, económicos y religiosos.
Los orígenes de las ciudades españolas datan de la colonización griega y fenicia de la costa mediterránea. Pero la etapa más importante es la de la Romanización, ya que es la base del nuestro urbanismo actual y posteriormente se producirá la desurbanización, con la invasión de los pueblos germánicos.
Durante la edad media se producirá una nueva fase de urbanización, condicionado la estancia musulmana en la península y por la formación de los reinos cristianos en esta época.
Durante la edad moderna, la urbanización experimentó vaivenes por las épocas de bonanza y de crisis. Durante el siglo XVI se vivió un desarrollo en este aspecto, el siglo XVII de estancamiento y en el XVIII de revitalización de la urbanización.
La segunda etapa es la URBANIZACIÓN INDUSTRIAL. El proceso comienza a mediados del siglo XIX hasta la crisis del 1975.
Un hecho muy importante que realzó la urbanización en esta etapa fue la elección de las capitales de provincias llevada a cabo por Javier de Burgos.
Algunas cifras que corroboran estos hechos es que hasta mediados del siglo XIX solo vivían en las ciudades el 24% de la población y en 1900 la población urbana era de 6 millones, un 28% de la población. Pocas ciudades superaban los 100.000 habitantes.
Se produce una ralentización de la urbanización entre 1930 y 1959 por la guerra civil y la posguerra.
De 1959 a 1975 se experimenta el mayor crecimiento del siglo, el 70% de población urbana. Este crecimiento es debido por tres acontecimientos: La industrialización que contribuyó con el éxodo rural, el baby boom, durante esta época se registran un gran número de nacimientos y el fomento del turismo y de las zonas turísticas.
La última etapa es la URBANIZACIÓN POST INDUSTRIAL. Esta etapa data desde el 1975 hasta la actualidad.
Continúa el crecimiento, pero es más lento y con carácter metropolitano, ya que crecen las ciudades medianas y pequeñas, próximas a las grandes urbes.
Dentro de esta etapa, se pueden distinguir varias etapas de crecimiento.
En la primera etapa se dan dos procesos: De estabilización, pero sigue creciendo y el segundo es de perdida de población por la crisis industrial.
En la segunda etapa, cambian los factores de urbanización, las zonas industriales siguen perdiendo población o se estabilizan, las zonas de industrias de alta tecnología atraen a poca población, las actividades terciarias ganan importancia como factor de urbanización, se diferencian tres zonas: zonas de localización de sedes de grandes empresas, zonas turísticas y zonas menos pobladas se desarrolla el terciario administrativo, como por ejemplo en las capitales de provincias.
Se frena el crecimiento de grandes ciudades y crecen las pequeñas. Se produce una dispersión de la urbanización producida por:
La descentralización administrativa y descentralización económica y la apuesta de la UE por la cohesión económica.